Antigua es una ciudad maravillosa, llena de color, de sitios lindos y de interesantes calles y rincones especiales que hacen que se disfrute estar aqui...y que siempre se desee volver...(díganmelo a mí, cada vez que vengo me quedo por más tiempo).
Es la ciudad para el buen comer y el caminar; es la ciudad para extasiarse descubriendo rincones lindos, paisajes diferentes, calles empedradas y cuadras y cuadras de coloniales casas llenas de color; razas y rasgos de todas partes del mundo convergen en un solo sitio.
En el dia, la ciudad comienza lentamente a llenarse de actividad. Temprano por la mañana, con mochilas al hombro y café en mano, los turistas acuden a tomar los busitos que los llevarán a los tours que han pagado por uno o varios dias. En la ciudad, con mochilas siempre a las espaldas, transitan por doquier, tomando fotografias en cada esquina...caminando y admirando, visitando museos o yendo a clases de español.
En un dia con suerte -y soleado, como a mí me gustan- el Volcán de Agua que se ubica al sur de la ciudad, se encuentra despejado en su cima y aun los fotógrafos aficionados logran esplendorosas tomas (yo no me cuento dentro de las aficionadas -ni las profesionales-eh?, conste).
La ciudad vive del turismo, eso ya lo sabemos todos. Estimo que al menos tres establecimientos por cuadra estan relacionados directamente a la actividad turistica: restaurantes, agencias de viaje y tiendas de artesanías, spas y tantos otros.
No deja de sorprenderme tampoco la enorme facilidad con que es posible trasladarse desde aqui a casi cualquier sitio turistico, permitiendo conocer toda Guatemala de punta a punta en al menos 10 dias.
La ciudad esta llena de vida. Los terremotos y todas las desgracias acontecidas en los siglos pasados no han impedido que esta ciudad -patrimonio decrezca en atractivo, todo lo contrario, cada vez es mas preferida por su belleza colonial y la magia que solo una ciudad cobijada entre volcanes puede poseer.
Lo disfruto. Disfruto caminar y caminar y comer y volver a caminar, observar, ver la gente pasar, ver el colorido de los balcones y las calles empedradas que me dificultan el andar.
La típica fotografía es la del Arco de Santa Catalina, emblema de la ciudad (si no tienes esa foto, es mentira que estuviste aqui). Si no tienes otra, panorámica de los volcanes y la ciudad a las faldas, tampoco me digas que estuviste por aqui...no te creeré...jejejeje...
El dia cae a las 6 p.m. y con él, la neblina que baja de las montañas y los volcanes de los alrededores se posa sobre la ciudad, poniendo la atmósfera fría -como Tegucigalpa a las 3 a.m.- y húmeda.
Los negocios comienzan a encender sus amarillas farolas, sus pequeñas velas sobre las mesas...y La Antigua comienza a llenarse de romantico misterio....se iluminan los rostros de los comensales que comparten la mesa en amenas platicas -en cualquier idioma que puedas imaginarte- entre brindis, ron y populares tragos. Prefieren los sitios rusticos, aquellos que les recuerdan los tiempos de antaño...aquellos que les hacen retroceder en un tiempo que jamás vivieron...esa es la experiencia que aqui se busca.
Mas o menos a la misma hora, las pequeñas plazas comienzan a iluminarse tenuamente y las parejas de enamorados se dan cita allí; siendo común ver jóvenes parejas compartiendo susurros, cariños y secretos....por esto y tantas cosas mas, la ciudad no es para disfrutarse a solas...jajajajja...No piensen mas alla...digo que no es para disfrutarse a solas porque, a quien le gusta tomarse un café solito?...menos si es servido en La Casa del Flan Antigueño (si JuanMa, ya lo probé, gracias por la recomendación). No hay mejor sitio para comer comida típica guatemalteca que La Fonda (Alexandra, te cuento que sigue siendo el mejor sitio, no ha cambiado nada)...Comida...mmm...estas 16 libritas que me llevo de más no son por nada....pero la comida queda para otro blog, les parece?
De momento, me despido.
Se les quiere, se les recuerda.
Edith.-

